lunes, 5 de julio de 2010

Delirio Nº 1:

De las confeciones que uno no debería hacer:
Don't know much about your life
Don't know much about your world but
Don't want to be alone tonight
On this planet they call earth.

You don't know about my past
And I don't have a future figured out
And maybe this is going too fast
And maybe it's not meant to last

But what do you say to taking chances?
What do you say to jumping off the edge?
Never knowing if there's solid ground below
Or a hand to hold, or hell to pay
What do you say?
What do you say?

I just want to start again
Maybe you can show me how to try
Maybe you could take me in
Somewhere underneath your skin

What do you say to taking chances?
What do you say to jumping off the edge?
Never knowing if there's solid ground below
Or a hand to hold, or hell to pay
What do you say?
What do you say?

And I had my heart beaten down
But I always come back for more, yeah
There's nothing like love to pull you up
When you're lying down on the floor, yeah
So talk to me, talk to me
Like lovers do
Yeah walk with me, walk with me
Like lovers do.
Like lovers do.

What do you say to taking chances?
What do you say to jumping off the edge?
And never knowing if there's solid ground below
Or a hand to hold, or hell to pay
What do you say?
What do you say?

Don't know much about your life,
And I don't know much about your world.

-Taking Chances, Glee

domingo, 4 de julio de 2010

Y Otro...


Introducción al Final de una Historia Trágica.


Contaré los últimos días de esta mujer. ¿Que si va a morir? Pues sí, al fin de cuentas todo mueren, de aquí que es el final; inevitable y trágico final, o inevitable y feliz, o inevitable e inevitable, y nada más. Y es, en resumen, lo único que tenemos en común todos los seres humanos: la muerte. Humanos digo por no decir todo lo vivo, y lo no vivo. Y aunque algunos estarán en desacuerdo conmigo en la manera en clasificar los objetos como vivos o no vivos, de todas formas todo se extingue, se acaba, se pudre y se desintegra; se transforma en polvo para alimentar el suelo y el aire del inframundo, aquel caldero llameante al que todos han tenido miedo alguna vez, al que algunos todavía temen. Pero los perros mueren, las moscas mueren, los jazmines mueren, los peces mueren, las lilas mueren, los sauces mueren, las esperanzas mueren, aunque sean lo último en escaparse, y aún sin haber escapado mueren dentro de su encierro y terminan por desaparecer de aquella sellada caja que existe dentro de cada uno de los cuerpos de los hombres. La tierra muere, nuestro mundo se desmorona, los pilares que nos mantienen erguidos se hunden en la creciente marea que todo lo arrasa con el inquieto agua, a quien se le atribuye aquella maravillosa y devastadora cualidad de roer la piedra, la dura piedra. La lluvia se acaba (siempre que llovió, paró) y hasta la fruta más dulce, resguardada en lo más profundo de la copa del árbol más alto, cae y en la hierba muere y se humedece el suelo de almíbar para dar origen a la vida que encierra en lo más profundo de su putrefacto corazón, corazón delator de futuro y de aquella filosofía que hasta el momento no había tocado a la puerta de la muchacha: la mano del destino, todo por algo pasa, nada sucede en vano, toda muerte encierra una vida, toda puerta que se cierra, con su duro golpe, hace abrir una ventana. Aunque las ventanas abiertas no sean siempre las que muestran el mejor paisaje, las que iluminan mejor la oscura habitación que presentan al mundo, o las que permiten que el aire más perfumado de montaña, océano y campo entre a su gusto.

Y eso fue lo que a ella ocurrió…


Por Mara Y. Martinez, Octubre 2008


Quizás mi más querido cuento


Historia y Recuerdos. Decisión


Caminaba con los pies descalzos en la tierra seca, trazando huellas los crujientes, de restos de ramas y hojas secas, que antes llenaban los vacíos troncos que completaban el paisaje a derecha e izquierda, adelante y atrás. Aún recordaba los días en que aquellos prados, llenos de árboles, teñían de verde el mar que llegaba a las costas cercanas del norte, un poco más allá, donde antes las nubes no tapaban el suelo. Llegó al fin a las costas grises, teñidas de llanto, donde la niebla le aplastaba los pulmones por fuera; y por dentro, le llenaba el corazón de penumbra. Tanto ya había pasado, tanto había vivido; y tanto recordaba, y odiaba hacerlo. Recordaba cada detalle, cada cara horrorizada a su encuentro, cada par de ojos claros que perdían en un instante de furia su esplendoroso brillo, cada matiz de rojo que regaba el piso. Quizás se arrepintiera de todo eso, pero no bastaba. ¿Y por qué lo hacía? ¿Por qué de repente ese repugnante sentimiento de culpa le invadía el alma? ¿Alma? Nunca había estado convencida de tener una, ¿por qué ahora sí? Y de repente comenzó a recordar otros matices, unos azules ojos de estrella, brillando suavemente en un castaño lienzo. Miraba sus pies y recordaba otros, cubiertos de cueros bien atados, otros pies bien entrenados para la guerra. ¿Guerra? ¿Entonces él también la entendía? ¿O no? ¿Por qué, si ella ahora se arrepentía, él nunca había parecido siquiera perturbado? ¿Era por los motivos que tenían para hacerlo, era por la manera, por las creencias? Él siempre había creído en su tierra, en su gente; y había vivido para protegerla. ¿Pero ella? Nunca había tenido un motivo, no uno propio. Nunca había creído en algo tan febrilmente cómo para cometer semejantes atrocidades; nunca había pensado que debía creer en algo. Pero allí sus pies estaban, dejando huellas en el suelo, y su mente, llena de motivos, y de creencias; y todas la llevaban a él, a pensar en aquellos ojos. Notó por primera vez que era capaz de todo, incluso de lo impensable, por él. Levantó la vista, antes absorta en el suelo y en sus pensamientos, y miró al frente. Extrañas y entrelazadas figuras delgadas y curvas se alzaban en el oeste, la rodeaban y se esfumaban entre el cielo taciturno que había descendido a la tierra. A lo lejos llegó a distinguir otra figura, alta, que se acercaba con paso lento y calmo, con la brisa, suave, en su contra; acompañado de pequeñas manchas que se movían a su alrededor como jugando juegos de otras tierra, de tierras lejanas donde aún llegaba el sol. Volvió a mirar y vio esperanza con pasos de hombre, vio azules estrellas rodeadas de pequeñas figuritas de niebla.

Y a su mente vino a parar un sentimiento que antes revoloteaba por los cielos de la razón; y una horrible sensación le llenó la boca de terror. Recordó cómo había perdido aquello que más quería, cómo por un simple descuido de su madre, se la habían llevado las criaturas de la noche, cómo se había quedado sola, bañada de rojo carmesí junto a un inerte y despedazado cuerpo, con los ojos abiertos a los cielos, secos del brillo azul turquesa que antes irradiaban sin importar cuán triste estuvieran. En realidad, ella no recordaba que los ojos de su madre hubieran estado alguna vez tristes. Quizás por eso la expresión de dolor que aún impregnaba el pálido rostro era tan impresionante, casi irreal. Recordó aquel sentimiento, aquel repugnante dolor llenando cada rincón de su alma; y no quería tener que recordarlo una vez más, ni quería que aquellas figuritas tuvieran que recordar alguna vez algo tan horrible. ¿Por qué no evitar el sufrimiento de otros cuando se les puede advertir del peligro? ¿Por qué no creer que una simple palabra puede evitar tanto dolor, tanta pena? Ahora entendía por qué todos los hombres hablaban la misma lengua, por qué todos usaban los mismos gestos. Pero, ¿por qué en su mente y corazón aparecían tantas preguntas? ¿Por qué ahora? Jamás hubiera siquiera pensado que ella o sus recuerdos pudieran ayudar a alguien, jamás hubiera pensado en el bien de otra persona. ¿Qué era eso que sentía?

-¡No lo hagas!- gritó – ¡No te acerques más!- No podía cargar con la culpa de causar dolor, no podía cargar con el remordimiento de saber que por ella alguien se fuera a sentir así, que por su culpa alguien sufriera lo mismo, o su mismo destino oscuro, aquel destino que, ahora lo entendía, odiaba.

Y finalmente todo se reducía al odio. El odio que las criaturas nocturnas le tenían a los hombres, el odio que ella sintió hacia su madre por su falta de prudencia; el odio que había causado la guerra de los hombres, el odio que el señor de sus tierras, que su amo, sentía por aquellos que lo habían odiado, el odio que ella sentía por su señor quién la había obligado a realizar todos aquellos actos despiadados, el odio que ahora ella sentía por su historia, por sus recuerdos, por su destino; el odio hacia cada paso que daba o había dado por el camino del dolor, causando pena a tanta gente; el odio hacia cada paso que la llevaría a volver a perder lo que ella más quería, hacia cada paso que siguiera el destino que el odio le había trazado.

Entonces… quizás el odio la salvara, quizás el odio los salvara. ¿Por qué no utilizar algo tan poderoso como herramienta a su favor? Si la gente usa cuchillos de piedra, si los hombres usan lanzas afiladas, ¿por qué ella no podía usar el odio? Cambiar odio por vida, ¿era una idea tan tonta? ¿Era algo tan difícil de creer? ¿Algo tan absurdo? Quizás no salvara todas las vidas, quizás la felicidad no los alcanzara a todos, pero ¿no era preferible algo de vida y felicidad que nada en absoluto más que odio, dolor y muerte? ¿No era preferible sacrificar un poco antes perderlo todo? ¿No era preferible perder para que otros ganen? ¿No era más importante la vida de los que uno ama que la propia? Creía imposible que pudiera estar pensando en eso, creía imposible que su mente y su cuerpo estuvieran tan dispuestos y decididos.

-¡Vete!- le gritó. La poca esperanza en forma de vapor que la rodeaba apenas le daba la ilusión de que él la escuchara y se alejara, que no fuera necesario tanto sufrimiento. Pero el terco corazón humano no entiende a la razón, y mucho menos al corazón de otro. -¡No quiero volver a verte nunca! ¡Vete por favor!- gritaba y suplicaba -¡No vuelvas más! ¡Vete!- su boca decía palabras repetidas, sólo para evitar pronunciar las que en realidad debía. Hasta que por fin lanzó sus crudas mentiras como una daga -¡Nunca te quise, vete! ¡¿No entiendes que no te quiero ver?!- ¿Acaso era un sueño, podía estar todo eso pasando? ¿Acaso la mentira podía sonar tan cruel, tan irreal, nunca tan errada y alejada de la verdad? Vio cómo la figura se detenía en seco, y las manchas que aún revoloteaban a su alrededor mostraban su confusión ante la espantada cara de su padre y las húmedas mejillas de su madre.

-Cuídalos por Dios- susurró a la brisa, esperando que ella llevara sus palabras a los oídos del hombre –Cuídalos y olvídate de mí, olvídate y sé feliz, olvídense y sean felices. Olvídense y perdónenme, entiérrenme en su memoria, en lo más hondo y olvídense de mí.- No pudo seguir mirando las caras aún borrosas, pero muy claras en su mente, de los que la observaban. Levantó uno de sus pesados pies y caminó pasos eternos, alejándose del hombre que la hacía feliz, y de las figuritas de niebla que le gritaban que volviera. Era imposible volver, era imposible borrar todo lo errado en su vida, era completa y absolutamente imposible que ella pudiera ser feliz sin sentir la culpa de haber tomado las vidas de todos aquellos desconocidos ¿Y por qué impedir a otros ser felices? ¿No estarían mejor sin ella? ¿Su ausencia no les evitaría el dolor, la obligación de huir de los males que la acechaban, de las venganzas pendientes que se debían tomar en su contra? ¿No era mejor así?

Rogó a los cielos que el hombre no la persiguiera, no podría continuar si le llegaba a tomar la mano. Caminó unos pasos más y escuchó crujidos de ramas y hojas secas que antes llenaban los vacíos troncos que completaban el paisaje a derecha e izquierda, adelante y atrás, y entonces se echó a correr.


Por Mara Y. Martinez, Octubre 2008

Dreams, Dreams

today in the morning, thinking about you, my head started to go round, my chest started to get small around my ugly-fast beating heart, and my stomach began to ache of anxiety.
I don't know what the HELL i feel for you, i only know that everytime i get to see you, i believe myself in HEAVEN.

sábado, 3 de julio de 2010

jueves, 1 de julio de 2010

A Meliniisha. Va con amor.

En exactamente 3hs19min (cuando empecé a escribir este post) perderemos a mel, meli, melu, @meliniisha, mela, melina en las oscuras fauces de la mayoría de edad. Traumada como está, no da para andar diciendo estas cosas, pero igual, las diré y me pondré de lo más cursi y melancólica.

En los casi 6 años que la conozco melina, no ha cambiado una pizca. Ahora está más alta, no se plancha tanto el pelo y ya no usa aparatos, pero sigue igual de jodona, traga, delirante y complicada que cuando la conocí.
6 meses (casi, o más o menos) luego de que empezó esta odisea que es el 7º año en el Illia, nos hicimos amigas, o al menos a mí me cayó bien. Por descarte, fui a parar derecho a un grupo de 5 chicas que se sentaban todas juntas de un lado del salón. La flaca ésta estaba entre ellas. Era como muy alta y tenía 6 mechones rubios en la cabeza (daba algo de miedo...), siempre hacía la tarea y jamás desaprobó un examen (hasta el "incidente" de geografía claro, pero no la vamos a escrachar ahora que es el cumpleaños...).
Años pasaron y terminamos las dos en la misma orientación; era verla todos los días en un aula dónde la única cara conocida y confiable, al menos al principio, era ella. Ese año me acostumbré a contarle TODO.
Mis recuerdos del pasado (hasta los de la semana pasada) son algo borrosos; no tengo en mi memoria muchos hechos concretos, o momentos particulares, sólo tengo la constante sensación de que ella SIEMPRE estuvo para mí (incluso cuando parecía que no), para aconsejarme, calmarme, a veces sacarme de quicio, escucharme, gritar conmigo por el patio, hacer los trabajos prácticos de SEMANAS de trabajo en una sola noche (sí, hablo de ayer), alegrar los momentos tristes, obligarme a estudiar o a hacer la tarea, prestarme el liquid y la goma que yo siempre me olvido, salir conmigo a ver frikis a la peatonal, reírse conmigo, cantar conmigo (a veces algo diferente a lo que canto yo ^^), introducirme a esos nuevos vicios del animé y la lectura de revistas COSMOPÓLITAN en el patio del colegio, ubicarme y desubicarme según lo amerite la situación, corregirme (la postura y las faltas de ortografía, sobre todo), bajarme a la tierra de un boleo o flashearla conmigo y quedar diciendo boludeces por las nubes, pasear por el patio del colegio, comer conmigo en las horas libres, jugar a las cartas, darme una visión diferente de las cosas para que las entienda mejor, compartir y contagiarme de su filosofía, compartir charlas de variopintos temas (desde políticos hasta amorosos y traumantes) y acompañarme en cada emprendimiento. Y aunque no siempre pone tantas comas cómo yo quisiera, lo más normal es que coincidamos en TODO, incluso en las discrepancias.

Jamás, JAMÁS, voy a poder decirle lo suficiente cuanto me ayudó en mis momentos difíciles; y cuanto la quiero, la admiro y le agradezco TODO lo que hace por mí. Es una amiga, cómo siempre digo, de fierro; una persona de gran valor e influencia en mi vida que nunca, nadie, va a poder reemplazar.
Y como lo fue, lo es y lo seguirá siendo con 17, 18, 23 o 52 años, porque es simplemente su manera de ser.

Melina: te quiero muchísimo, gracias por compartir todos estos años de post-infancia niñera que estás por despedir conmigo. Espero que tengas un cumpleaños genial y una vida muy pero muy feliz, abordá la nueva etapa con la misma onda y copadez con las que abordas cada nuevo proyecto y cada nuevo desafío que emprendés, y sabé que voy a estar siempre con vos y que podes contar conmigo PARA LO QUE SEA.
Te amo amigasa.

Con toda el alma, Maru :)

P.D.: Feliz Cumpleaños ^^
sometimes i feel like crying, i thought i was over you

domingo, 20 de junio de 2010

#deardad

You take me untill the ends off times
on your old messy white/red car.
Teach me how to type and type
on the key board when i was only one.
You make everything you can:
from breakfast to teach me how the plane can fly.
And even thought i hated it,
everytime you forced me to said "please and thank you",
i think i finally have learned it well
and i know it made me a better person.
You are always by my side,
even when thing aren't that right.
And for everything you always do for me
i hope you have a great and happy day, daddy

(Crapy, silly ,'five minutes made' ryme.)

Feliz día papá. Te quiero mucho.

sábado, 19 de junio de 2010

Human:



dare to be peaceful, dare to be crazy.

dare to be bold, dare to be careles, dare to be wild.

dare to be special, dare to be wanted.

dare to be eager, dare to be passionate, dare to be intense, dare to be soulful.

dare to be frantic, dare to be senseless, dare to be fierce.

dare to be creative.
dare to be childish.
dare to be odd.

dare to be silly, dare to be foolish, dare to be nonsensical, dare to be fearless.

dare to be seen, dare to be cared, dare to be loved, dare to be amazed.

dare to be authentic, dare to be remarkable.


dare to be beautiful, dare to be free, dare to be happy.




viernes, 11 de junio de 2010

SOY FELIZ

y eso que antes de ayer me inscribí en la facultad (trauma)... pero sí, a pesar de todo soy feliz. Más allá de la mierda que nos rodea día a día en el colegio politizado que tenemos, más allá de las caras largas, de tener que acomodar porq mi casa es un alto quilombo, de que ya no dan nada bueno en la tele, de que se me acabaron los buenos libros para leer, los exámenes de Gasques, los días feos que cada vez me gustan más, la escaces de amor, de confianza y de compañerismo de muchos lados, más allá de la hipocrecía y la inemptitud, la fiaca, el estres, la nostalgia de todos los días, el vacio que se siente cuando uno no sabe que hacer y las canciones tristes, SOY FELIZ. Hay muchas cosas, mucha gente y muchas otras canciones a las que agradecerle por eso, así que si te haces cargo de hacerme aunque sea una pizca más feliz cada día: GRACIAS.